José Luis Benitez: “Si queremos transformación, hay que investigar mucho”

Por: Alina Rodríguez R. 

José Luis Benitez es el salvadoreño que estuvo a cargo de inaugurar el I Congreso Centroamericano de Comunicación en la Universidad de Costa Rica, el pasado 19 de agosto. Además de ser investigador, cuenta con una larga trayectoria en periodismo y un interés especial por temas que afectan la región centroamericana como desarrollo y migración. En la siguiente entrevista, habló sobre algunos de esos temas que le interesan y sobre su carrera.

Usted comienza sus estudios en filosofía, ¿por qué la decisión de especializarse en la comunicación?

Bueno yo si tengo mi licenciatura en filosofía, sin embargo antes estudié periodismo un año. Entré a filosofía aunque, dijéramos, desde el inicio siempre tuve una clara identificación con el periodismo y con la comunicación. De hecho una de las cuestiones que me parecieron interesantes de la filosofía es la parte justamente de la fundamentación teórica que al final tiene todo un proceso de conocimiento en el cuál la filosofía te da bases. Entonces de hecho mi tesis de licenciatura en filosofía fue una tesis tratando de aplicar la filosofía de Xavier Zubiri al concepto de la comunicación. Desde este autor uno puede entender la comunicación y que implicaciones puede tener en la sociedad.

Fue como un complemento…

Sí, sí. He estado trabajando en esa parte siempre y lo de la filosofía fue como una oportunidad para fundamentar la parte teórica. Y luego, yo estudié en la UCA de El Salvador que en aquel momento la licenciatura nuestra era muy buena, tenía una formación muy internacional. Creo que quitando dos profesores, casi todos fueron españoles. Entonces si tuve la oportunidad de tener profesores de mucho impacto internacional como el mismo Antonio González, que es un filósofo español que fue jesuita; fue el director de mi tesis y realmente es uno de los filósofos más interesantes que hay en este momento a nivel de la filosofía Iberoamericana.

Cuénteme un poco sobre su trayectoria en el periodismo, ¿tengo entendido que trabajó en una radio universitaria, por ejemplo?

Sí exacto. Bueno, yo como te decía he tenido distintas formas de entrarle al tema del periodismo. En un primer momento yo estudié periodismo un año en la Universidad de El Salvador, cuando aún eran los años de la guerra, en el año 88. Y luego trabajé ya en algunas experiencias más de medios de comunicación que iban más de la mano del desarrollo. Y luego, cuando regreso a El Salvador, más o menos en el año 93, empiezo a trabajar más en la radio de la universidad nuestra (UCA) que se llama radio YSUCA. Ahí me desempeñé como periodista y luego como coordinador del departamento de prensa por más o menos cinco años. Me permitió conocer las distintas dimensiones de la parte de reporteo, de redacción y quizás también coberturas interesantes sobre temas que sucedieron en el país en esos años. Pero creo que algo que ha sucedido muy interesante en el desarrollo del país en esos años en el periodismo ha sido también ir viendo los cambios. Recuerdo, que yo escribía mis primeras notas en máquina de escribir. El año 95 se suele poner como el año en  que comienza internet como tal en el mundo y fue proceso muy interesante de ver.

Y llegó a la Asociación de Periodistas del Salvador de la que es actualmente presidente. Estando ahí, ¿cuáles ha visto que son los principales retos que tiene el periodismo centroamericano?

En primer lugar, yo diría que este momento hay una situación de amenazas y de vulnerabilidad del periodismo que viene de la violencia, particularmente en la zona que llaman el “triángulo norte”: Guatemala, El Salvador, Honduras. Son los tres países donde hay más agresiones y asesinatos hacia periodistas. Eso nos plantea un desafío que es definir qué significa hacer periodismo en situaciones de violencia, en el que algunos llaman el lugar más violento del mundo. Entonces claro, ya ahí te plantea un problema. México, que está más cerquita también, tiene universidades que están cerrando escuelas de periodismo porque la gente dice “¿para qué voy a estudiar periodismo si es como estudiar para estar en el frente del combate?”. Entonces, el tema del desafío es qué tipo de periodismo hacer y cómo enfrentar en la realidad concreta y cotidiana las amenazas.

Por otro lado, creo que hay un desafío que es la parte de cómo el periodismo es capaz de responder a los desafíos de las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación, a las redes sociales, a internet, a esta discusión de si los ciudadanos ahora son periodistas o no… Creo que ahí hay muchas visiones muy confrontativas. Yo creo que hay una necesidad de re-pensar el periodismo desde el punto de vista de qué sigue siendo, qué es fundamental para hacer periodismo en una época en la que las redes sociales tienen ya más presencia.

Y en tercer lugar… Recuerdo hace unos días que teníamos a un periodista de Colombia, en El Salvador, Alberto Salcedo Ramos que es un gran cronista de la Fundación de Nuevo Periodismo, y él nos decía una cosa que es muy interesante y que sigue siendo un desafío para la región y es como el periodista debe estar cercano a la gente, cercano a lo que está pasando en las comunidades.

Otros cambios se han dado desde la legislación, en El Salvador se han estado aprobando algunas leyes que regulan la comunicación como la “Ley de Respuesta”…

Sí, sí. Creo que quizás de las leyes más interesantes que se están realizando una es la Ley de Acceso Información Pública que se aprobó en el año 2011 y que está ya en vigencia plena. Esta ley si consideramos que fue el producto de un esfuerzo de la sociedad civil en gran parte. De hecho ahí participamos como Asociación de Periodismo de El Salvador, participaron organizaciones sociales... Lo que la ley nos permite es garantizar que se cumpla un derecho que toda persona tiene, que uno vaya a una alcaldía o una municipalidad, a un ministerio y pida una información y te la den. Eso creo que es algo importante y que va a colaborar a hacer un periodismo de investigación más completo.

Y luego, la segunda, es la ley de rectificación o respuesta, ahí lo que se ha considerado es incluir en la legislación una ley que establece cómo se debe ejercer el derecho de toda persona o toda institución de pedirle a un medio de comunicación que rectifique una información que está equivocada o que es agraviante, en un sentido agraviante que no se refiere a calumnia o difamación sino a que no es coherente con la información que se está dando. La ley de rectificación entonces no es para opiniones sino para información o para elementos que pueden ser constatables. Creo que nos va a ayudar como periodistas a estar muy seguros de que la información que va a divulgar es correcta. La rectificación y respuesta no exige una sanción económica sino hasta cierto punto moral porque es reconocer que te equivocaste.

Ahora, con respecto a su trabajo como investigador; usted ha publicado artículos científicos, capítulos de libros sobre temas como migración, democracia, integración. ¿Cómo ha visto que interfiere comunicación en estos procesos en Centroamérica?

Hoy en día yo creo que teóricos de la sociedad o cientistas sociales nos plantean con mucha claridad que lo central de la sociedad es la comunicación. Y además una comunicación que tiene ya varios componentes que son por un lado interpersonales, procesos de grupos, y obviamente los medios y las tecnologías. Estos se convierten en nuevas necesidades, como Castells lo plantea, el teléfono celular por ejemplo es ya una necesidad de primer orden. Hay quienes esto no lo entienden y se preguntan por qué no gastan ese dinero en otra cosa: lo que pasa es que la comunicación debe ser entendida como un espacio de encuentro. Por lo tanto la vemos como eje central en procesos como la migración, que es lo que yo he estudiado más, sobre procesos de la familia, pero también en temas como la integración; sobre qué integración tenemos en Centroamérica  y cómo las industrias culturales nos integran más que otro tipo actividades. Y finalmente todo el tema del desarrollo como conjunto, la búsqueda de una calidad de vida y de un equilibrio. Con una educación en la que la gente se apropie. Todo esto requiere de procesos de comunicación para poder hacer real lo que hoy algunos llaman la educación para el desarrollo.

¿Entonces la comunicación es una herramienta para el desarrollo de la región?

Bueno, es que la crítica que se hace es que tal vez a veces solo se ve como una herramienta. Sin duda lo es, pero el problema es que se piensa cuando se habla de comunicación para el desarrollo solamente en los medios de la región o las tecnologías, las redes sociales, internet, el celular. Pero lo que se insiste desde muchos estudios es que la comunicación para el desarrollo es todo el conjunto de elementos. La manera en que se comunica con la gente, cómo un gobierno se comunica con sus ciudadanos y cómo incide en el desarrollo de estas personas. Entonces, yo lo que diría es que hay una integración que toma en cuenta no solo los medios de comunicación sino también estos procesos de interacción donde se pone en juego la diversidad que tiene el desarrollo. Dicho de otra manera, la comunicación para el desarrollo no puede verse alejada de entender los procesos culturales. No es lo mismo incidir en una comunidad indígena que en una comunidad más urbana en Centroamérica y esos son elementos requieren también mirar la diversidad cultural y las diferentes necesidades de cómo entienden el desarrollo y cómo esas visiones pueden conjuntarse en una acción de desarrollo. Entonces siempre es un espacio de encuentro y transformación, de búsqueda de consenso.

Como investigador, ¿qué otros temas le interesa abarcar?

Bueno, es una pregunta difícil. Cuando ves los congresos de comunicación o ves un temario de una invitación ves tantos temas, entonces a veces más bien siento que es difícil encontrar temas que no te interesen. Por ejemplo, un día de estos estaba viendo la información de una conferencia en Europa y había toda una línea de temas relacionada a las adicciones a las nuevas tecnologías de la comunicación e información. Eso ya es todo un tema, qué pasa con estos grupos que son como un poco fanáticos ya.  A nivel de mis intereses personales quizás el tema que me interesaría desarrollar más es sobre todo esto del impacto de las tecnologías de información en el desarrollo. Me gustaría profundizarlo desde experiencias concretas y desde cómo la gente entiende estas tecnologías como un elemento fundamental. Creo que este es uno de los temas que requiere más atención en el sentido de la investigación, de análisis y comprensión de los procesos.

Aquí entra el tema de la brecha digital…

Exacto. Es uno de los temas claros porque hay una consciencia de que hay distintos aspectos que se deben considerar, no solo la conectividad, sino la calidad de esa conectividad, la edad. Castells dice que sí hay y no hay brecha digital. El tema en Centroamérica es que la comunicación sigue siendo muy baja, en El Salvador al menos la cobertura de Internet es de un 20%. Ahora, en nivel de penetración de telefonía tenemos más suscriptores de teléfonos que habitantes. Pero entonces la brecha digital creo que si es importante entenderla en ese contexto de las diferentes dimensiones que tiene, incluso también la dimensión que yo he llamado en algún artículo “transnacional”, que tiene entre los migrantes y sus familiares en el país de origen, porque se nota también cómo ahí se dan situaciones de brecha digital que tienen que ver en gran parte con la edad y con el acceso económico a ciertas tecnologías y al conocimiento. Algo que veíamos hace algunos años es que por ejemplo, mucha gente migrante en Estados Unidos que tiene la oportunidad de comprar una computadora y de conectarse a internet no sabe qué es Skype. Entonces gastan mucho dinero en llamadas internacionales que podrían ahorrar con una laptop y conectándose a internet. En general, es un tema bastante interesante.

Para finalizar, ¿qué opinión de este Congreso? ¿Qué puede aportar a la investigación de la comunicación en Centroamérica?

Yo creo que la región de Centroamérica es una región en la que aparecemos en algunas cosas y no aparecemos en otras. Y una de las que no aparecemos es precisamente en la investigación en algunas áreas de las Ciencias Sociales. La Comunicación como un campo académico, de acción profesional, tiene mucha riqueza en la región pero no hemos logrado consolidar ese espacio de encuentro de profesionales a reflexionar a discutir y a promover o interpelarnos sobre la necesidad de investigar. Yo creo que no hay duda de que si queremos transformar las sociedades, si queremos ser innovadores tenemos que hacer mucha investigación. Entonces si me parece que es una oportunidad muy valiosa. Ahora, el desafío es cómo darle continuidad y fortaleza a un esfuerzo como este. El reto es continuar y que nos vincule a los académicos y a los estudiantes de la región.