Congreso Centroamericano inició entre desafíos, expectativas y amigos

Crónica por Álvaro Centeno Morales

Un pequeño ejército de chalecos azules recibió a comunicadores y comunicadoras de la región centroamericana y otros países como México, España y Argentina. Desde las ocho de la mañana, los edecanes y resto de organizadores corrían de arriba a abajo entre gafetes, programas, comidas y recibiendo a exponentes, participantes, profesores y estudiantes, en la primera jornada de la primera edición del evento.

Una de las jóvenes de un lado a otro fue Guadalupe Solano, estudiante de archivística y asistente en el Centro de Investigación en Comunicación (CICOM), quien, mientras recibía a los invitados, comentó que la labor de ella, entre otras, es ser la portadora y transmisora de gran parte de la información relacionada con el congreso.

Además, Guadalupe debe  “ayudar en todo lo que se pueda para que todo salga de la mejor manera”, comentó un poco nerviosa por la llegada de los primeros comunicadores.

La recepción del Auditorio de la Ciudad de la Investigación, en las instalaciones de la Universidad de Costa Rica, esperaba a los participantes con  pequeños puestos  comerciales a la espera de los centroamericanos y otros invitados internacionales.

El primero en recibirlos fue el Fondo de Cultura Económica, que aprovechó la visita de los intelectuales para los que las letras y libros son su telaraña y antes de la nueve de la mañana múltiples ojos detrás de anteojos se ejercitaban mientras sus dueños debilitaban sus bolsillos.

Si Costa Rica es un pañuelo, Centroamérica es tan solo un  pañuelo más grande. A pesar de ser la primera edición del congreso, abrazos cordiales, sonrisas sinceras, carcajadas y saludos afables fueron la tónica de la recepción. No se trataba de la cálida forma de ser de los latinos, sino que muchos de los presentes, al ser parte de un gremio común, se han visto tal cantidad de ocasiones y han cultivado largas relaciones que pasaron de saludarse como colegas a abrazarse como amigos.

En grupos fueron llegando cada uno de los asistentes, el calor de la mañana y la familiaridad del congreso permitió, sin dejar de lado la formalidad de la ocasión, olvidar sacos y corbatas en el armario. La variedad estuvo presente, pantalones de colores, aretes largos, enaguas cortas y largas, blusas y camisas formales, otras no tanto; pero en lo que coincidieron la mayoría, tal como lo expresó una entusiasta escucha, fue llevar “los otros ojos”, eran contados los pocos que hicieron gala de una visión perfecta.

Mientras unos recién llegaban otros ya disfrutaban del desayuno, jugo de naranja, repostería, y café fue el menú de la mañana, los asistentes ante la falta de sillas y mesas para degustar de la primera comida del día, utilizaron la arquitectura del lugar para colocar sus vasos y platos mientras conversaban en una pequeña estancia en la cual se mezclaban el aroma a café, carcajadas, ruidos de vajilla, y una cantidad de acentos difíciles de determinar.

Entre aplausos y dispositivos móviles

Diez minutos después de las diez de la mañana dio inicio el evento. Un auditorio con más de 90 personas, pero con más sillas vacías,  presenció las palabras de Patricia Vega,  directora del CICOM; Lidieth Garro, directora de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva; Francisco Enriquez, representante del Decanato de Ciencias Sociales: Alice Pérez, representante de Rectoría; y Roberto Salom, vicerrector de Acción Social; todos funcionarios de la Universidad de Costa Rica.

Como buenos comunicadores el congreso no quedó solo en auditorio, tan pronto como inició, las tabletas, computadoras portátiles, celulares y redes sociales también empezaron a moverse. El expositor José Luis Benítez lanzó el primer tweet de la mañana, además el CICOM y la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva también se sumaron en internet, mientras que Canal UCR y Radio Temblor dedicaron transmisión en vivo.

Antes de la once de la mañana, la cantautora nicaragüense Elsa Basil se sentó en una silla en el centro del escenario, cruzó la pierna, tomó su guitarra negra, la cual combinaba con su blusa y cabello, e interpretó “En el inmenso mar” como la primera de tres canciones en su corta presentación.

Terminado el acto artístico, José Luis Benítez,  periodista salvadoreño, fue el primer conferencista del día. En su ponencia de poco menos de una hora destacó la forma de presentar a los centroamericanos dentro y fuera del área, las características propias de la región y algunos de los principales retos en materia de comunicación que enfrentan los comunicadores de los siete países.

A las 11:59 Benítez se despidió y agradeció la atención de los presentes. Así cerró la primera de más de 80 ponencias que se presentarán durante toda la semana en el I Congreso Centroamericano de Comunicación.