Comunicación para educar

 

Por Alina Rodríguez R.

“Una de las tareas importantes que tiene la comunicación es volver a colectivizar “, afirmó Vilma Peña, expositora del simposio de Comunicación y Educación que se llevó a cabo al iniciar el segundo día del I Congreso Centroamericano de Comunicación. En éste se trataron temas como el uso de redes sociales, la comunicación como herramienta para el cambio y la manera en que se pueden incorporar las nuevas tecnologías a la educación.

Johanna Paolo Bejarano, que desde Colombia dio la ponencia vía Skype, trató el tema de la “Convergencia digital en 10 medios de comunicación universitarios en Colombia”. Su exposición hizo énfasis en el tema de las nuevas tecnologías y el uso que le dan a la hora de producir contenido los estudiantes de periodismo.

La expositora explicó que todos estos medios, a pesar de que han mantenido su versión impresa, se han pasado también al formato digital. Sin embargo, en su presentación criticó que desde las universidades se debe reflexionar acerca de cómo se está enseñando el uso de estas nuevas tecnologías (TIC) pues “prevalece en la educación de los estudiantes la fundamentación del ejercicios periodístico y no el manejo de herramientas tecnológicas”, afirmó.

Retomando el uso de las nuevas tecnologías, pero esta vez enfocándose en las redes sociales, la mexicana Luz María Garay Cruz realizó su ponencia “Usos y desarrollo de competencias comunicativas para el uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación en la planta docente de la UPN-Ajusco”.

“Hay ideas contradictorias, por un lado se habla de una generación apática y por otro de que cuando se produjeron los movimientos de los indignados en el mundo, casi se decía que se había hecho a partir de la tecnología”, introdujo Garay.

Según Garay, ella y quienes realizaron la investigación de la que salió esta ponencia, se sorprendieron al descubrir que el grueso de los jóvenes estudiados no tiene ninguna clase de participación activa en las redes sociales. Es decir, no producen contenido, solo lo reproducen.

Más allá de esto, Garay también expresó que “la producción de contenido no basta para considerar a un joven activista”. Destacó que a pesar de que las nuevas generaciones no hacen diferenciación entre su vida digital y real, los activistas en redes por lo general lo eran fuera de este mundo virtual y solo encuentran en estos medios una herramienta para extender su trabajo.

Comunicación no son solo las TIC

Para terminar, la expositora costarricense Vilma Peña Vargas presentó la ponencia “Educomunicación: potenciando un mundo dialógico, diverso y solidario”.

Según explicó, la educomunicación es una disciplina que se ha estado desarrollando sobre todo en Brasil y se resume en un “casamiento” de estas dos áreas. “Es ir más allá de la escuela pues los procesos comunicativos y de aprendizaje, sobrepasan ‘lo formal’ de la educación”, aseguró Peña.

Peña fue enfática en que se debe dejar de encasillar la comunicación solamente en el uso de nuevas tecnologías, explicó que la educomunicación se basa sobre todo en el derecho a la comunicación que todos tenemos y que a través de ella se pueden potenciar muchos procesos sociales al trabajar con grupos en condición de desventaja.

Para darse a entender mejor, puso el ejemplo de Colombia donde desde la Alcaldía Mayor se están desarrollando proyectos con comunicadores que van a diferentes partes del país a capacitar en el uso de radios comunitarias.  “En la toma de consciencia de poblaciones, la comunicación es un área privilegiada”, aseguró.

La comunicación no debe ser individualista

Al finalizar la conferencia, en una reflexión provocada por la ronda de preguntas al público Peña y Garay hablaron sobre el problema de que la comunicación y sus procesos se ha individualizado mucho actualmente. Es por esto que afirmaron que hay que buscar de nuevo una colectivización que permita facilitar una sociedad inclusiva.

Además, se habló del uso de la tecnología para educar. Al respecto Garay indicó que aunque existe una brecha digital muy grande entre educadores y estudiantes, estos deben capacitarse para poder interactuar con los niños de la manera en que ellos lo hacen entre ellos. “Eso sí, la tecnología se puede usar, pero bajo estándares pedagógicos”, enfatizó.

Peña por su parte afirmó al referirse a los maestros que quieren resistirse al cambio: “la tecnología está aquí ¿cómo la vamos a meter debajo del sillón o de la cama?”. Pero advirtiendo también que nunca se debe reemplazar al sujeto “ausente”, por ejemplo en una llamada telefónica o un mensaje, por el presente con el que se está teniendo una conversación.